Antiguamente, los reyes solían tener un catador que probaba su comida antes que ellos, por si acaso estaba envenenada*, pero ¿qué pensarías si te dijera que igual es buena idea agenciarte uno? No es que seas un influencer, es que alguien podría envenenarte porque sí.
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¡Buenas a todos!
Hace unas semanas publiqué un artículo acerca de las bombas. Al principio pretendía que fuera acerca de diferentes tipos de elementos explosivos, sus efectos y cómo escapar de ellos. Sin embargo, se me fue un poco de las manos, así que decidí partirla en dos y bueno, aquí tenéis la segunda parte. Si no habéis leído la primera, podéis hacerlo aquí.
Así que, si estáis preparados, podemos empezar por el principio. Los efectos de las bombas los conocemos. Explotan ¿no? Pues eso, fin de la entrada, hasta el domingo que viene.
Menos mal que hoy estoy intentado ser productiva, que si no… Sí que es cierto que las bombas explotan y que los efectos de las explosiones son más o menos conocidos por todo el mundo. Pero en esta entrada sobre todo me quiero centrar en los efectos de las bombas nucleares, que tienen un poquillo más de complejidad (las otras, incluso la MOAB, son mucho menos potentes, y no implican radiactividad, así que creo que nos interesan menos).
No todas las bombas son iguales...
Para empezar, diré que el efecto de la bomba nuclear va a depender en gran parte del tipo de bomba y también de la potencia (¿recordáis que se medía en megatones?). Además, hay que tener en cuenta si la bomba se va a detonar en el aire o en la superficie, ya que algunos efectos cambian un poco (es más frecuente que se detonen en el aire, porque son más destructivas, pero en determinadas circunstancias te puede interesar hacerlo en el suelo). Por otro lado, los efectos de las bombas, sobre todo los más tardíos, como la típica lluvia radiactiva, variarán en función del tiempo (no de horas, sino de clima). No es lo mismo que haya lluvia, viento, que haga sol...etc, y por supuesto también dependerá un poco de la geografía de la zona.
De todas maneras, esto es nivel experto. Hay que tener en cuenta que las únicas bombas que se han lanzado de verdad sobre la población son las de Hiroshima y Nagasaki, que no son una muestra muy representativa de TODAS las bombas del mundo. Sí que se han detonado algunas más en pruebas, pero no tenemos la suficiente experiencia como para saber exactamente lo que pasaría en cada caso. Es calculable, sí, pero complicado.
Los efectos de las bombas
Cuando cae la bomba, lo primero que podemos identificar es la zona cero, el epicentro, que significa precisamente eso: el lugar donde ha caído la bomba y donde sus efectos van a ser más bestias. Cuando la bomba se detona en la superficie o incluso de forma subterránea es mucho más claro: la destrucción aquí es total. No queda nada en pie y se pueden llegar a formar cráteres.
Al explotar veríamos es el flash luminoso, es decir, los fotones que escapan de la bomba, que podría cegarte a una distancia de incluso varios kilómetros si estás mirando en esa dirección (aunque en serio, si ha explotado una bomba, ese es el menor de tus problemas).
Radiación ionizante
Lo siguiente es la radiación ionizante, que es radiación que es lo bastante energética como para arrancar los electrones de los átomos y que viaja a la velocidad de la luz, vaya, que es instantáneo. La explosión nuclear emite diferentes tipos de partículas radiactivas, sobre todo de tipo alfa y beta (menos peligrosas) y radiación del tipo gamma.
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| La radiación tipo gamma atraviesa la madera, pero no tanto el plomo. |
El problema que tiene es que interacciona con los sistemas biológicos (es decir, con las células) causándoles daños graves. Un pulso tan intenso de radiación como en este caso lesiona nuestras células a lo bestia, así que gran parte de las personas que no mueren al instante por la bola de fuego, la onda de choque o por otra causa, pueden morir al cabo de unos días por la radiación. Y no os vayáis a pensar que esta muerte es más agradable: al principio se siente sed, náuseas, incluso fiebre y hemorragias internas. Y luego pueden venir las diarreas, infecciones (porque las defensas menguan muchísimo) y pérdida del cabello.
Si os fijáis, algunos síntomas son parecidos a los de la quimio o radioterapia. Esto se debe a que tanto estos tratamientos como un pulso nuclear influyen en la capacidad de reproducirse de las células (para curar el cáncer es útil, ya que las células cancerosas son las que más se reproducen). Entonces, si tus células no se pueden reproducir bien, los primeros síntomas que vas a notar son los relacionados con aquellas que más se reproducen, que son los glóbulos blancos (células del sistema inmunitario), células del intestino, las que generan el pelo y las uñas…etc.
Además, aunque el pulso de radiación es momentáneo, las partículas radiactivas pueden quedar en el ambiente, y ya sabéis que causan mutaciones que pueden verse en la población hasta muchas generaciones más tarde. En primer lugar, si ha habido radiación en el ambiente, es posible que siga habiéndolo, ya que muchas partículas radiactivas tienen una vida muy larga, de incluso décadas. Y en segundo lugar, las mutaciones que tienen lugar en las células precursoras de los gametos las heredarán los hijos, que a su vez podrían pasársela a sus hijos… y así sucesivamente a lo largo de generaciones.
Hay que tener en cuenta una cosa muy importante y es que cuanto más potente sea la bomba menores serán los efectos de la radiación. Esto ocurre porque en las explosiones más potentes, el radio de la bola de fuego es mayor que el de la radiación, así que cualquiera que pudiera haber resultado afectado por el pulso de radiactivo estaba dentro de la bola de fuego y se ha muerto ya.
Sí, la bola de fuego. A eso vamos.
Seguramente hayáis oído hablar ya de este efecto, o quizás hayáis visto las espectaculares fotografías. Pues bien, lo que ocurre es que al explotar la bomba, una enorme cantidad de energía se libera en forma de calor. Así que nada más explotar la bomba se forma una enorme bola de fuego (cuyo radio dependerá de la potencia de la bomba, pero que va a ser enorme sí o sí), que se irá expandiendo hasta que llegue un momento en el que se disgregue. Esta energía térmica abrasa todo lo que se encuentra a su paso, causando una destrucción enorme, ya que se alcanzan temperaturas altísimas.
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| Bola de fuego y nube en forma de seta. Maravilloso. |
En las zonas más alejadas al epicentro, las personas no mueren, pero pueden sufrir graves quemaduras dependiendo de dónde se encuentren. Recordad que las quemaduras pueden ser de primer a tercer grado (siendo estas últimas las más graves, que pueden resultar letales más o menos cuando un cuarto de la superficie del cuerpo está afectada).
NOTA: Igual alguno está esperando que hable de radios y distancias, pero creedme… si tenéis un poco de paciencia os daré algo mucho mejor de eso, os lo prometo.
La onda expansiva
Otra cosa que se nota es la onda expansiva, que viaja a la velocidad del sonido (es decir, sustancialmente más lenta que la de la luz) y que no es solo propia de las bombas nucleares, ya que también podemos verla cuando explotan las bombas “tradicionales”. En realidad, las ondas de choque se producen cuando algo viaja muy rápido, ya que empuja al aire creando una onda que se puede sentir en el cuerpo. En las pelis es común ver cómo las personas salen despedidas al explotar una bomba, pero en realidad, una onda expansiva lo bastante fuerte puede matar directamente.
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| Efectos de la devastación en Hiroshima. La bomba expansiva destruye los edificios... y también puede matarte si te los tira encima. |
Esto es porque la onda expansiva aumenta la presión (y la temperatura) de lo que lo rodea, y precisamente, muchas partes de nuestro organismo son muy sensibles a la presión. Por eso, la onda expansiva puede hacer puré nuestros pulmones y otras vísceras, y causarnos hemorragias graves al destrozar los vasos sanguíneos (y claro, en el cerebro, por ejemplo, esto tiene efectos letales.)
Además, la onda expansiva no solo afecta al cuerpo, porque puede destruir edificios completos, como se ve en muchas películas. Esto también lo podréis comprobar con esa cosa mucho mejor que os voy a dar más abajo *guiño guiño*
El pulso electromagnético
Otra cosa que puede ocurrir con una bomba nuclear es que haya un pulso electromagnético (aunque puede provenir también de otras fuentes, por ejemplo del Sol). En este caso, se producen complejos procesos que tienen que ver con campos eléctricos y magnéticos que interfieren con los sistemas eléctricos, pudiendo llegar a inutilizarlos. Esto sembraría el caos ¿no? Pensad que hoy en día casi todo va con sistemas eléctricos. Aunque este pulso no suelen ir mucho más allá del radio de explosión de la bomba, sí que puede haber bombas específicamente diseñadas para interferir con las comunicaciones. Sin embargo, no me quiero extender mucho sobre esto, porque planeaba hacer una entrada centrándome más en esto en el futuro.
Efectos tardíos: invierno nuclear, lluvia radiactiva, mutaciones...
Por último, hay que tener en cuenta los efectos que aparecen tardíamente. Por ejemplo, las cenizas pueden oscurecer el cielo y en el caso de una bomba nuclear, se puede oscurecer más aún por los fenómenos energéticos que se dan en las moléculas del aire. Con una bomba lo bastante potente (estoy hablando de varios cientos de megatones, lo cual es una burrada), se podría llegar a causar un "invierno nuclear" a escala global. La cosa es que las partículas de la atmósfera reflejarían la energía del Sol y las temperaturas bajarían unos grados; no muchos pero los suficientes para causar cambios en el clima y afectar a las cosechas, que tampoco podrían hacer bien la fotosíntesis (recordad que la Tierra está siempre en un delicado equilibrio y que cambios pequeños pueden tener consecuencias graves).
Además, si las bombas se detonan en la superficie o por debajo de ella, se pueden crear terremotos que se podrían extender muchos kilómetros.
Por otro lado estaría la lluvia radiactiva o fallout, que ocurre porque las partículas que salen del cráter pasan directamente al aire (de ahí las nubes en forma de seta) y junto con todas las cenizas y polvo que se ha liberado, bueno... en la destrucción, forman una nube. Esta nube no se queda ahí, sino que aparte de ser radiactiva (acordaos de las partículas radiactivas), puede viajar cientos de kilómetros si el viento le empuja. Y después, toda esta porquería radiactiva puede llover sobre la población, causando daños por la radiactividad, o simplemente depositarse, como si fuera polvo. Lo malo de esta última versión es que es mucho más difícil de detectar, son partículas tan pequeñas que no se ven, pero es igualmente dañino.
La herramienta definitiva para lanzar bombas nucleares
Y bueno, lo prometido es deuda, así que aquí va. Os traigo la herramienta definitiva para que podáis calcular más o menos los efectos de vuestra bomba nuclear. No siempre es fácil calcular los radios según los megatones o kilotones, y menos aún hacerse a la idea de esas distancias, pero por suerte, alguien ha pensado en eso y ahora tenéis la comodidad de un simulador desde vuestro propio ordenador.
Lo único que tenéis que hacer es entrar en la página Nukemap (pinchad en el nombre para ir) y disfrutar como enanos. A la izquierda tenéis un mapa del mundo, así que podéis elegir exactamente dónde vais a tirar la bomba. A la derecha podéis elegir los parámetros: potencia de la bomba (te viene con ejemplos para que te hagas una idea), si se detona en la superficie o en el aire, si quieres tener en cuenta la lluvia radiactiva, si quieres contar los damnificados y también qué radios quieres que te muestre. Todo es cuestión de jugar un poco con las opciones y cuando las tengas, simplemente pulsar “Detonate”.
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| Bueno, madrileños, os he tirado la bomba más bestia que existe. Y os vais a quemar desde Segovia a Toledo. |
Te aparecerán los efectos de la bomba sobre el mapa y también una explicación de lo que significa cada uno (eso sí, está todo en inglés, pero supongo que os apañáis. Por cierto “casualties” viene a ser damnificados, no casualidades”). También, si la detonáis en la superficie, podéis ver los efectos del viento sobre la lluvia radiactiva, y ver las áreas de terreno que abarcaría.
Os recomiendo que juguéis un rato a tirar bombas sobre vuestra ciudad, ya verás como os sorprende. Además, ahora ya no tenéis excusa para equivocaros.
¿Y qué hacer cuando cae una bomba?
Buena pregunta, sí señor. Todo depende de dónde estás, evidentemente, pero en Internet se pueden leer muchas recomendaciones. Las más básicas son tirarse al suelo, cerrar los ojos y abrir la boca para evitar la onda expansiva, alejarse de los edificios de donde puedan caer cosas, alejarse lo más posible del epicentro… Nada que no sea lógico, la verdad.
En mi opinión, es muy complicado sobrevivir en un entorno así, pero he visto un vídeo de los chicos de ASAP Science que da consejos muy bien explicados sobre qué hacer ante una guerra nuclear. Aunque está en inglés, os lo voy a poner aquí para que le podáis echar un ojo, que seguro que encontráis algo que os resulta útil también.
NOTA: no os asustéis porque ponga guerra nuclear. Lo que sale en el vídeo se aplica en su mayoría a esta explicación.
Y bueno, supongo que hasta aquí la entrada de hoy. Espero que os haya resultado útil y os haya enseñado cosas nuevas. Si os apetece, puedo hacer más entradas sobre estos temas, que yo creo que son apasionantes. Y no olvidéis compartir en las redes y dejarme comentarios, que no muerdo (casi nunca). ¡Hasta la próxima entrada!
¡Por fin! Volvemos con una nueva entrada acerca de villanos con ciencia, después de la espectacular inauguración con los bioterroristas. Hoy quiero hablaros de algo que aparece en muchas películas de thriller y acción: las bombas. Hay de todas las formas, colores y sabores y siempre están ahí para dar el toque espectacular a las escenas de acción.
En una buena historia es esencial un buen villano. Pero los malos con helicópteros y pistolas están ya muy vistos, así que he creado esta sección de ciencia en la que intentaré dar formas científicas de putear a tus personajes. Vamos a empezar hablando del bioterrorismo, porque después de mis entradas sobre patógenos (aquí la primera parte y aquí la segunda) me parece un tema de lo más apropiado. Y además porque es una forma de fastidiar original, entretenida y apta para toda la familia.
¿Qué es el bioterrorismo?
El bioterrorismo se puede definir como el uso de microorganismos patógenos o toxinas con fines terroristas. Es decir, en lugar de usar bombas, armas químicas o cualquier otra cosa parecida, se usan gérmenes que vayan a causar enfermedades en la gente.
El bioterrorismo utiliza armas biológicas, que son precisamente esos microbios que se usan para inducir la enfermedad. Por mucho que pueda parecer algo novedoso, en realidad son algo que se lleva usando siglos, porque hasta las antiguas civilizaciones sabían que una enfermedad puede causar estragos en una población. Por ejemplo, desde siempre se han usado flechas untadas en veneno de animales y también hay registros que cuentan que se mandaban cadáveres o enfermos de peste a tierras enemigas para que infectasen a la gente.
En estos tiempos que corren, se me ocurren muchas formas de bioterrorismo, desde el método clásico, como mandar cartas contaminadas; hasta el mandar maletas contaminadas en los aviones, pasando por los virus informáticos (que es bromaa...). Todo depende de los objetivos del terrorista: matar a una sola persona, hacer saltar todas las alarmas de un país, cargarse a la mitad de los habitantes... Como ya he dicho muchas veces, cada microorganismo es un mundo y un bioterrorista posiblemente tiene muy claro cuál hay que usar para cada ocasión.
En los siguientes apartados quiero desarrollar un completo manual para el bioterrorista: veremos por qué es útil, cómo se fabrican las armas biológicas y qué microorganismos son los mejores para SEMBRAR EL CAOS.
👽 ¡Hola, terrícola! 🖖
¿Te apasiona la ciencia?
¡Has encontrado tu sitio ideal! ¡Ponte cómodo y empecemos con el viaje!
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Raquel
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